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NO HAY NECESIDAD DE FUEGO, EL "INFIERNO SON LOS OTROS": REFLEXIONES DESDE EL YERMO DE MI HOGAR

Por Arturo Cardozo


Kostas Triantafyllopoulos (Garcin), Smaragda Smyrnaiou (Inès), Giorgos Velentzas (Valet) and Maria Protopappa (Estelle) in Jean-Paul Sartre's "No Exit". (Athens, 2002)

En 1944 se estrena una obra de teatro titulada Huis Clos (A puerta Cerrada), escrita por el filósofo francés Jean Paul Sartre, en ella se describe la vivencia de tres condenados en el infierno. Lo particular de esta obra es que Sartre no describe el averno de manera clásica. Es decir, como lo representa Dante en su Divina Comedia (un lugar lleno de castigos, dolor, llanto y desesperación). Para el filósofo francés el infierno se trata de encerrar a tres individuos por el resto de la eternidad. Pero, ¿Qué hay de castigo en estar encerrado en una habitación con otros dos individuos más? (Cfr. Cardozo, 2016) Lo condenable de esta situación es que la otredad, ese que no soy yo, viene a juzgarme con su mirada, a relativizarme, a poner en duda mi existencia, a confrontarme. Es como la mirada que aparece en el mito bíblico del Genesis: Adán acaba de comer la fruta prohibida y se siento mirado, se siente desnudo, se siente juzgado, quiere esconderse, pero no puede. Precisamente ese el papel del otro en la tierra, denunciar las consecuencias de nuestras elecciones.

La actual situación, causada por el Covi19, me hace pensar mucho en esta obra de teatro y cómo muchos viven este aconteciendo. Las cifras dicen que la violencia intrafamiliar aumentó en un 51% en comparación a los casos presentados el año pasado (tomado de https://www.rcnradio.com/colombia/durante-la-cuarentena-aumentaron-las-denuncias-de-violencia-contra-la-mujer-en-un-51). Sin duda, muchos experimentan el fuego del averno en sus casas y, por supuesto, no solo a causa del confinamiento y las confrontaciones con su prójimo. Pues también, hay otras razones, por ejemplo, el sufrimiento de miles de colombianos, porque su sustento depende del día a día, y otros porque han perdido sus trabajos.

¿Hay forma de escapar de las flamas del infierno? Los personajes de Huis Clos, intentan varías estrategias para evitar la tortura, pero en todas ellas fracasan. Como, por ejemplo, cuando proponen no hablarse entre ellos, quedarse en completo silencio, (Sartre, 1981, p.14). Este intento de solipsismo es lo que muchos pueden estar haciendo en este instante, enajenados en sus celulares, en sus vídeos juegos, en sus televisores, evitando a toda costa, todo tipo comunicación profunda con su prójimo. Pero lo que tiene este encierro preventivo, es que la otredad se hace más presente, más viva, más necesaria, más real; y es que la confrontación aparece cuando entendemos que no podemos escapar de la mirada del otro, que no podemos hacer que piensen como nosotros pensamos, cuando hay alguien que quiere ser amo y otro que debe ser esclavo. Pero no solo el otro con el que convivimos se hace más real, también el otro sin rostro, adquiere importancia en nuestras vidas. A causa de que hoy, más que nunca, nos interesa que el vecino se encuentre bien, pues sí está enfermo puedo estarlo yo también, hoy las palabras de Jean Paul Sartre: “al elegir elijo al resto” (1966, p.17), cobran más sentido, ya que, si decido no acatar la cuarentena, no solo yo me pongo en riesgo, si no que comprometo al resto de la humanidad, hoy podemos entender qué quería decir Simone de Beauvoir con su novela “La Sangre de los otros”, debido a que hoy sentimos con mayor fuerza el peso de nuestra existencia, de nuestra responsabilidad frente la otredad, citando a Dostoievski “Cada hombre es responsable de todo ante todos”(1985, p.7).

Por otro lado, el pintor católico Francisco José Gómez Argüello Wirtz, más conocido como Kiko Argüello, ha invertido la sentencia sartreana y ha dicho: “El otro es Cristo” (1988-2014, p.47). Es decir, ese otro ha dejado de ser mi juez para convertirse en mi salvador. ¿Esto es posible? ¿Podemos pasar del fuego que no se consume y pasar a los dones que ofrece el cielo? Estas respuestas cada quien las encontrará en el yermo de su hogar.

Por lo pronto, se puede responder que este es un tiempo para pensar en la otredad, un tiempo de ver qué hay en nuestros abismos, un tiempo de conocer un poco más a ese otro, que nos observa, que nos constituye; un tiempo para reflexionar. Recordemos que la peor desgracia no es Covi19, sino que todo esto pase y no hayamos aprendido nada.


Listado de referencia

Arguello F. (1988-2014). Anotaciones.

Sartre, J-P. (1981) [1944]. A puerta cerrada. Barcelona: Orbis.

Sartre J.P. (1996) [1946]. El existencialismo es un humanismo. V. Prati de Fernández (trad.). Paris: Gallimard.

Beauvoir S. (1985). La Sangre de los otros. Ferro H (trad.). Colombia: Seix Barral

 
 
 

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